A menudo, relacionamos el ejercicio de corrección que lleva a cabo un profesional del sector con la eliminación de faltas de ortografía, erratas o extranjerismos mal empleados. Sin embargo, un corrector de textos o corrector de libros puede hacer mucho más por nosotros como autores de un manuscrito que pretende ver la luz y cosechar cierto éxito entre los lectores.

De hecho, los correctores de libros son también correctores de estilo, personas encargadas de cuidar el léxico, la coherencia argumental o la expresividad del texto. Es decir, de pulirlo para sacarle el máximo partido posible, para convertirlo en una obra de calidad y, si es posible, para imprimirle cierto atractivo, al menos para un determinado público.

Es más, un corrector de estilo le brindará también apoyo y asesoramiento cuando se sienta perdido, cuando pierda la inspiración y no sepa hacia dónde continuar, cuando haya dejado de lado su propia esencia a la hora de escribir y vea en su obra un manuscrito de poca calidad. En esos momentos de extrema dureza, un corrector de estilo estará a su lado para darle el apoyo que necesite.

Y al contrario de lo que muchas personas puedan pensar, la labor de un corrector de estilo no está confinada a quienes, como aficionados, se ponen a prueba ante un papel en blanco por vez primera. Ni mucho menos. Todo gran escritor cuenta con un corrector de estilo a su lado para asesorarle y llevar a cabo tareas imprescindibles que, sin duda alguna, mejorarán la obra.

Correctores de estilo durante y después: informes de lectura y asesoramiento editorial

Un corrector de estilo le ayudará, como hemos señalado, a perfeccionar su obra para evitar redundancias, cacofonías, errores de concordancia y un largo etcétera que el autor, seguramente, pasará por alto. Pero también le brindará el apoyo necesario para continuar con su libro cuando todo parezca torcerse.

Pero ¿qué hay de la opinión crítica de su obra antes de que esta vea la luz? ¿Quién será el encargado o encargada de llevarla a cabo cuando ponga usted el punto final al manuscrito?

No espere que un familiar o amigo pueda hacérsela. En primer lugar, porque no tendrá la experiencia ni formación necesaria para ello, a no ser que tenga por amigo o familiar a un corrector de estilo profesional, de lo cual nos alegraríamos enormemente. En segundo lugar, porque tenderá a ser benevolente.

En este caso, lo mejor es que cuente con el apoyo de un corrector de estilo capaz de emitir un informe de lectura garantista y objetivo.

¿A qué nos referimos con un informe de lectura?

Nos referimos a ese documento en el que un corrector de estilo va a señalar qué falta o qué sobra en su novela para convertirse en un libro de éxito en el actual mercado editorial.

No se trata de llevar a cabo una crítica sin más, sino de aportar al autor un documento vital para mejorar su obra respetando al máximo su esencia y objetivos.

Y no solo eso; además, un corrector de estilo puede ofrecerle el mejor asesoramiento editorial, es decir, orientarle sobre cómo publicar, dónde hacerlo y qué opciones debe barajar para colocar su libro en el mercado de la forma más satisfactoria posible, una información especialmente valiosa si se va a publicar por vez primera o si se ha salido escarmentado de una mala experiencia editorial.

Por eso, cuente con un corrector de estilo que, como Corrector Oportet, pueda darle todo esto y mucho más.

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