¿Quién puede vivir hoy en día sin un corrector de textos automático?

Los correctores de textos automáticos se han convertido en una herramienta imprescindible para quienes escribimos a diario.

No importa si creamos documentos en procesadores de textos como Word o si redactamos contenidos digitales en plantillas de software como WordPress; todos echamos mano del autocorrector o de herramientas que nos permiten revisar la ortografía y la gramática de nuestro texto una vez concluido.

La tecnología ha de ser nuestra gran aliada, permanecer al servicio de nuestros propósitos, ¿por qué desecharla?

Bienvenida sea toda innovación que revise con precisión la ortografía y la gramática de nuestros contenidos, que analice la semántica, el estilo e incluso el contexto con gran precisión, que nos convierta en profesionales más eficaces y en personas instruidas y perfeccionistas.

Pero (porque siempre hay un pero) no piensen ustedes que una herramienta de este tipo podrá sustituir a un corrector de textos profesional. Si lo hacen, estarán subestimando la importancia de una de las figuras más decisivas en el camino hacia la perfección de la lengua escrita.

Cosas que sí puede hacer un corrector de textos profesional

Un corrector de textos profesional no solo garantiza el rigor de un documento desde el punto de vista gramatical, es decir, que esté perfectamente escrito, sino que puede ir mucho más allá para mejorar el contenido todo lo que el autor le deje.

Y es que un corrector de textos, además de conseguir que una obra literaria, trabajo académico, contenido web, etc., esté perfectamente redactado, velará porque cumpla su objetivo a la perfección, es decir:

– Que emplee el vocabulario y tono precisos.

– Que sea comprensible para el tipo de lector al que va dirigido.

– Que sea atractivo, de fácil lectura y comprensión.

– Que persiga los objetivos de su autor: apelando al sentimiento si es una novela; a la razón si hablamos de un tratado; que invite a la compra si se trata de un texto web para un comercio online…

– Que sea bello, por qué no.

Para ello, el corrector de textos profesional puede adoptar un papel mucho más activo en la obra, siempre y cuando cuente con el beneplácito de su cliente o clienta, participando de su esencia como asesor al proponer cambios y mejoras de mayor contundencia.

Aprovechar al máximo la versatilidad del lenguaje, exprimir la capacidad para trasmitir de cada palabra, línea o párrafo, garantizar la coherencia del texto, no solo a nivel gramatical, sino respecto a la realidad social, económica, cultural o política que describe, incrementar su legibilidad y armonía a la hora de narrar la historia, de distribuir la información, etc. ¿Podría un corrector de textos automático hacer todo esto por usted?

Corrector de textos automático, sí; corrector de textos profesional, también

Podríamos seguir enumerando todas aquellas tareas que asume un corrector de textos profesional más allá de las consabidas; sin embargo, preferimos que las descubra acudiendo a los múltiples servicios que puede ofrecerle un equipo experimentado de correctores y correctoras.

No lo olvide, los correctores de textos automáticos son herramientas muy útiles, esenciales, podríamos decir, en nuestro día a día, sobre todo para quienes trabajamos delante de un ordenador; no obstante, si va a lanzar sus pensamientos, vivencias, investigaciones y productos y servicios al mundo, no lo olvide: contrate los servicios de un corrector de textos profesional. Al fin y al cabo, querrá que su obra esté a la altura de su trabajo, esfuerzo y calidad intelectual, ¿no es así?

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