Un corrector profesional de textos no solo se dedica a la corrección de libros (novelas, ensayos, poemarios…), sino que trabaja de forma incesante en la revisión de contenidos de páginas web corporativas, de dosieres empresariales, de trabajos de postgrado, tesinas y trabajos de fin de grado, de campañas publicitarias… El listado es tan amplio como el tipo de textos al que un corrector profesional se pueda enfrentar.

Ahora bien, lo que uno no espera es que un corrector profesional de textos deba mirar con lupa incluso la cartelería municipal.

Efectivamente, el nombre de calles, parques, estadios, centros deportivos o complejos polivalentes también pueden caer presa del error o del desconocimiento y, para evitarlo, nada mejor que contar con los servicios de un corrector que arroje algo de luz sobre el laberinto de la ortografía y la sintaxis.

¿Piensa que la cosa no es para tanto? ¿Que el nombre de una calle o de un centro deportivo no puede dar lugar a error? Le dejamos un ejemplo muy ilustrativo.

Fulbol, furgol o football, ninguna de las tres es correcta, ¿lo dudaba?

No crea usted que está de más aclarar que el deporte rey en España no es el fulbol ni el furgol ni el football, sino el fútbol o futbol. Y es que, en algunas comarcas de nuestro país aún podemos escuchar e incluso leer estos términos.

Que se lo digan si no a los vecinos de la ciudad de Guadalajara, que desde hace varios días comparten en sus redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea esta imagen:

Se trata de uno de los carteles que indica al visitante su llegada al centro deportivo más novedoso de la ciudad. Imaginará la mofa suscitada por dicho desliz, eso sí, subsanado ya por, imaginamos, la corporación municipal. Rectificar es de sabios.

Cuando la práctica de este deporte comenzó a generalizarse, la Real Academia Española sugirió la castellanización del anglicismo football, que sustituyó por la palabra balompié; sin embargo, el término no caló entre la población, son cosas que pasan, así que la RAE acabó por aceptar el empleo de los términos futbol y fútbol, y evitar así el uso de extranjerismos.

La razón por la que esta palabra puede escribirse con y sin tilde se debe a su acomodación a las formas empleadas en diferentes países hispanohablantes, como México y Centroamérica, donde se pronuncia y emplea futbol; en el resto de América y España decimos fútbol.

Como ve, cualquier momento es bueno para contratar los servicios de un corrector profesional de textos; uno nunca sabe cuándo va a meter la pata.