El castellanohablante recurre con asiduidad a frases hechas, muchas de las cuales tienen su origen en hechos históricos, aunque lo desconozcamos. De hecho, estas expresiones representan un verdadero quebradero de cabeza para aquellos extranjeros que visitan nuestro país o se instalan en él, pues desconocen su significado o la forma adecuada de emplearlas según el contexto debido a la carga cultural y social que atesoran.

Un corrector profesional de textos no solo debería poder explicar qué significa exactamente «marear la perdiz» o «armarse la Marimorena», sino que ha de asesorar a escritores, noveles o profesionales sobre su uso adecuado y pertinente; al fin y al cabo, este tipo de frases forman parte de nuestro acervo.

Ya saben que, como expertos en redacción y corrección de textos, nos gusta contribuir al esclarecimiento de todas aquellas sombras que pueda encontrar el usuario en nuestro lenguaje. Por esa razón, hemos escogido cinco de las muchas expresiones populares españolas con el fin de difundir su origen y significado.

A buenas horas, mangas verdes: Esta frase, a la que recurrimos cuando la ayuda solicitada se presta demasiado tarde, nace de la impuntualidad manifiesta del ejército formado a mediados del siglo XV por los Reyes Católicos para prestar auxilio ante cualquier tipo de emergencia. El uniforme que vestían sus miembros tenía las mangas de color verde.

– Estar en Babia: Significa «estar distraído y como ajeno a aquello de que se trata», según la Real Academia Española, y hace referencia a la comarca leonesa de Babia, donde realeza y clases pudientes veraneaban en la Edad Media, ajenas, durante unos días, a los problemas de la Corte de León.

– Estar a palo seco: Utilizada por los marineros para referirse a la navegación con las velas recogidas ante condiciones climatológicas adversas; hoy la empleamos cuando tomamos un alimento o bebida sin acompañamiento e incluso cuando abordamos una tarea sin ayuda.

– Verse el plumero: El origen de esta expresión, que empleamos al conocer las intenciones ocultas de una persona, se remonta a los momentos posteriores a la ratificación de la Constitución de Cádiz, la Pepa, en 1812, cuando se constituyó la Milicia Nacional, defensora de las ideas progresistas. Sus miembros vestían un gorro con un penacho de plumas.

– Quien se fue a Sevilla perdió su silla. Según el Instituto Cervantes, durante el reinado de Enrique IV (1454-1474), se concedió el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino del arzobispo de Sevilla Alonso de Fonseca. Dicho sobrino pidió a su tío que ocupara él el arzobispado de Santiago, que andaba un poco revuelto, de forma provisional. Cuando Alonso de Fonseca, una vez pacificada Santiago de Compostela, quiso volver a Sevilla, comprobó que su sobrino se negaba a abandonar Sevilla. De ahí que empleemos esta expresión para referirnos a los privilegios perdidos tras el abandono momentáneo de un lugar o de una responsabilidad laboral.

Por cierto, la frase hecha «nos van a dar las uvas», a la que recurrimos cuando nos quejamos por la lentitud de un servicio o cuando queremos meter prisa a alguien, tiene su origen en Navidad, pero no es la única expresión relacionada con esta fruta. «Estar a por uvas», es decir, estar despistado, es otra de las frases que pueden oírse a menudo en depende qué lugar de habla castellana.

Si desean indagar más sobre el origen de nuestras expresiones más populares, existen varias publicaciones muy interesantes sobre la materia, una de ellas es La ocasión la pintan calva: 300 historias de dichos y expresiones (VV. AA., 2016), aunque también pueden recurrir al divertido vídeo protagonizado por el actor Antonio Banderas en el que traducía al inglés literal expresiones españolas y que sobrepasó el millón de reproducciones en Facebook el pasado mes de abril.