Existen palabras que, a pesar de ser iguales en su forma escrita, tienen un significado distinto dependiendo de si se usan en masculino o en femenino. Son casos de homonimia.

Por ejemplo:

El cura (sacerdote) / La cura (del verbo curar).

El editorial (artículo que aparece en los periódicos sin que aparezca el autor) / La editorial (empresa editora de libros).

La capital (Dicho de una población: principal y cabeza de un Estado, provincia o distrito) / El capital (hacienda, caudal, patrimonio).

El frente (Extensión o línea de territorio continuo en que se enfrentan los ejércitos…) / La frente (parte superior de la cara).

¿Conoces más casos así?

Muchos autores a lo largo de la historia han sabido jugar con estas cualidades de las palabras y han dejado textos para el recuerdo.

Como explica la Wikipedia, Quevedo fue un ejemplo: «Salió de la cárcel con tanta honra, que le acompañaron doscientos cardenales; salvo que a ninguno llamaban eminencia».

 

Comparte este artículo ...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email