Quién regala un determinado libro lo hace con la esperanza de que a su próximo lector le guste tanto como le gustó a él. Así que no solo regala un objeto material con el que entretenerse, regala una agradable experiencia sentimental que perdurará para siempre en la memoria del obsequiado. Regalar un libro es compartir, al menos, en la mayoría de los casos, porque existen excepciones.

Hay veces que quienes regalan un libro lo hacen con la intención de lanzar un mensaje, más o menos velado e incluso incómodo, de remover una conciencia, de lanzar una advertencia o de forzar una respuesta. En estos casos, se acude al libro como símbolo, gesto o como forma de materializar una idea o convicción.

El mayor ejemplo de los últimos tiempos lo tenemos en el popular episodio acaecido en 2009 entre el presidente venezolano de entonces y su homólogo en EE. UU. Cuando Chávez regaló Las venas abiertas de América Latina a Barack Obama, no estaba pensando en que este último pasase un buen rato, sino en escenificar ante la prensa internacional el acercamiento entre ambos países y la reanudación de las relaciones diplomáticas.

El hecho tuvo lugar durante la V Cumbre de las Américas, que se celebró en Trinidad y Tobago, y obtuvo una repercusión mundial. Chávez no regalaba un libro, lanzaba un mensaje que para muchos era una invitación a la amistad y al diálogo y que, para otros, significó un toque de atención o, cuando menos, un recordatorio a Obama del pasado imperial de su país contra América Latina, y todo ello en un momento crucial para la recuperación de las relaciones entre ambos países. En el libro, Chávez escribió: Para Obama, con afecto. Por cierto, el ejemplar en cuestión estaba en castellano.

Hay que recordar que Las venas abiertas de América Latina, un clásico con mayúsculas del escritor Eduardo Galeano, publicado en 1971, fue prohibido por todas las dictaduras militares de América Latina y se ha convertido en el ensayo de cabecera de la izquierda latinoamericana.

Existen otros ejemplos similares a este, pero ninguno obtuvo tal repercusión en los medios de comunicación y en la opinión pública. De hecho, el libro escaló hasta los primeros puestos de la lista de los más vendidos del gigante Amazon en esa época. Se trata de una consecuencia directa, la de que un libro se convierta en el más vendido cuando algún gobernante desvela que es su título favorito, muy común también en Europa e incluso en España; al fin y al cabo, todo el mundo quiere saber qué leen sus mandatarios, pues un libro dice mucho sobre la personalidad de quien lo lee. Sean cuales sean sus intenciones, regale un libro, es un estupendo obsequio que elogia a quien lo entrega y quien lo recibe. Y si no sabe por qué título decantarse, visite nuestra galería de publicaciones: le sorprenderá.

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