Coherencia argumental, expresividad, léxico, sintaxis… La corrección de estilo presta atención a ciertos aspectos que pueden condicionar un texto enormemente, incluso desacreditarlo con la misma fuerza con que lo haría un desafortunado cúmulo de faltas de ortografía.

Desde que la palabra escrita viviera una segunda revolución en el escenario digital, son muchos los ejemplos que encontramos de textos online redactados de forma errónea, textos que piden a gritos un corrector de estilo profesional y que, de no prestarse a tal ayuda, podrían incurrir en el grave error de conseguir no solo malograr la imagen de marca de sus responsables, sino de expulsar al usuario que ha aterrizado en la página web de referencia, lo que conlleva desastrosos resultados en el posicionamiento digital del site y, como consecuencia, del profesional o empresa a los que representa.

Por lo tanto, cuando acudimos a un corrector de estilo, no solo estamos buscando el apoyo y asesoramiento de un profesional capaz de acabar con redundancias o repeticiones innecesarias y molestas en nuestros textos (se trate de una novela o de la pestaña Conócenos de un gran grupo dedicado a la distribución de productos alimenticios), sino que estamos acabando con la posibilidad de sucumbir al descrédito por parte del lector o usuario, sobre todo de aquel que busca cierta altura en la redacción de textos.

Y es que los textos son tan importantes como la funcionalidad o el diseño de una página web, y como el excelente servicio que aseguran brindar sus responsables.

Quienes están hartos de la vulgaridad o la inexactitud piden a gritos textos más profesionales en páginas web que, a menudo, se vanaglorian de representar proyectos empresariales de gran éxito, innovadores y de calidad. ¿Cómo podemos toparnos con textos mal escritos en páginas web de servicios de referencia o que dicen estar a la vanguardia en diseño y funcionalidad? Al fin y al cabo, sus contenidos son los encargados de presentar y representar los servicios y buen hacer del equipo humano que hay detrás. Entendemos que las prisas pueden jugar malas pasadas, y que no todo escritor o creativo o responsable de redacción de contenidos digitales tiene por qué conocer con exactitud aquellas normas que condicionan nuestra palabra escrita; sin embargo, siempre podrán contar con la ayuda de un corrector de estilo que deje en buen lugar el mensaje que desean transmitir.

Comparte este artículo ...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email