Ida Vitale, Premio Cervantes

El ruido mediático que las elecciones generales ha provocado en las últimas semanas en España ha empañado algunas de las noticias más importantes del mes, entre ellas la concesión del máximo galardón de las letras en español a Ida Vitale, noticia que celebramos doblemente en Corrector Oportet; en primer lugar, por lo merecido de la distinción; en segundo, por su condición de mujer.

La poeta uruguaya es la quinta fémina en recoger el Premio Cervantes. Antes lo hicieron la filósofa española María Zambrano, en 1988; la poeta, abogada y novelista cubana Dulce María Loynaz, en 1992; la novelista y académica de la lengua española Ana María Matute, en 2010, y la periodista y escritora mexicana Elena Poniatowska, en 2013.

Ya ven ustedes, cinco mujeres en total, un número muy bajo si lo comparamos con los 38 escritores reconocidos desde 1976 hasta la fecha.

El Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes no hace más que confirmar la tónica general en lo que a premios y distinciones literarias se refiere: los varones se imponen con fuerza, tal y como evidencias las cifras, recogidas por un reportaje publicado el pasado año en el suplemento S Moda de El País digital:

  • Premio Cervantes: cinco mujeres premiadas en 42 años.
  • Premio Nacional de las Letras Españolas: seis mujeres premiadas en 34 años.
  • Premio Nacional de Literatura/Modalidad Poesía: seis mujeres premiadas en 30 años.
  • Premio Nacional de Literatura/Modalidad Narrativa: cuatro mujeres premiadas en 41 años.
  • Premio Nacional de Literatura/Modalidad Literatura dramática: cinco mujeres premiadas en 26 años.
  • Premio Nacional de Literatura/Modalidad Ensayo: cuatro mujeres premiadas en 42 años.

Sin embargo y afortunadamente, esta tendencia parece revertirse; de hecho, tal y como señala el texto periodístico, en 2018, las literatas Francisca Aguirre, Antònia Vicens, Almudena Grandes, Yolanda García Serrano y María Xesús Lama (Premios Nacionales de las Letras, Poesía, Narrativa, Literatura dramática y Ensayo) marcaron un hito al copar la mayoría de las categorías de los Premios Nacionales. Por algo se empieza.

Eso sí, no crean ustedes que el fenómeno es exclusivo de España: solo 14 mujeres han ganado el Premio Nobel de Literatura a lo largo de sus 118 años de historia.

Pero ¿quién es la quinta mujer que recoge el Premio Cervantes?

Ida Vitale nació en Montevideo el 2 de noviembre de 1923. Esta poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria uruguaya es miembro del movimiento artístico denominado Generación del 45 y una de las grandes representantes de la poesía «esencialista», además de la segunda persona uruguaya en recibir el Premio Cervantes (Juan Carlos Onetti fue la primera, en 1980).

En lo personal, compartió cincuenta años de su vida con el también poeta uruguayo Enrique Fierro, con quién se vio obligada a exiliarse durante la dictadura de su país.

Ha recibido diversos premios, entre ellos el Octavio Paz (2009), el Alfonso Reyes (2014), el Reina Sofía (2015), el Internacional de Poesía Federico García Lorca (2016), el Max Jacob (2017) y, ahora, el Cervantes.

Algunas de sus últimas obras son Reducción del infinito (2002), Mella y criba (2010) y Mínimas de aguanieve (2015).

78 Feria del Libro de Madrid, una cita obligada para correctores de textos

Damos por hecho que todos los buenos correctores de textos son, como nosotros, amantes de la literatura, y qué mejor momento para disfrutar de esta que la 78 Feria del Libro de Madrid.

Desde el 31 de mayo hasta el 16 de junio, el Parque del Retiro acoge una nueva edición de una cita que reúne cada año a cientos de escritores, lectores y librerías de aquí y de allá, un evento en el que no solo disfrutamos de la literatura, sino de todo lo que la rodea, y al que, normalmente, acompaña un tiempo espléndido, lo cual siempre es de agradecer.

Este año, el país invitado es la República Dominicana; el tema estrella, la lectura, los lectores y las librerías; las protagonistas, las mujeres, y uno de los objetivos, sopesar las nuevas formas de consumir contenidos culturales por parte de los lectores.

La pasada edición, cerca de 5000 autores firmaron ejemplares de sus obras en las más de 350 casetas que dieron vida a la Feria.

La Feria del Libro de Madrid también es para niños

Desde hace cinco años, la Feria del Libro de Madrid se ha volcado en la conquista de pequeños nuevos lectores gracias al empeño de la Organización Española Para el Libro Infantil y Juvenil (OEPLI).

Los puestos y espacios dedicados a este tipo de literatura son cada vez más numerosos y atractivos y convierten la feria en un espacio magnífico para aquellas familias que desean inculcar en sus hijos el amor hacia la lectura a través de una jornada lúdica.

De hecho, la Feria del Libro de Madrid ha puesto a disposición de los pequeños lectores, con el fin de orientarles, un catálogo con 110 títulos infantiles y juveniles recomendados y publicados a lo largo de 2018, además de varias actividades lúdicas que permitirán el contacto director entre autores y jóvenes lectores.

Por qué a los correctores de textos nos encanta el Día Internacional del Libro

Debería ser una obviedad, ¿verdad? Cómo no habría de gustarnos a los correctores de textos un día dedicado a los libros, uno que, además, conmemora el fallecimiento de Miguel de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega.

Efectivamente, el 23 de abril, Día Internacional del Libro, dijeron adiós estos tres gigantes de la literatura universal, imprescindibles, vitales, maravillosos. Por eso, la Organización para las Naciones Unidas, UNESCO, eligió ese día para celebrar no solo la literatura, sino también los derechos de autor.

Los correctores de textos estamos obligados a ser amantes de la literatura, ávidos lectores, porque el arte de la corrección no puede desempeñarse de forma correcta sin ser presa de esa pasión. Por eso, para nosotros, el Día Internacional del Libro es una fecha imprescindible.

El Día Internacional del Libro 2019 congregará a escritores y lectores de todo el país

Los eventos en torno al libro se sucederán por toda España, no solamente a lo largo del 23 de abril, sino de toda la semana en instituciones, comercios, editoriales, bibliotecas y toda aquella entidad u organización enfrascada, habitualmente, en la promoción y defensa de los libros y la literatura.

Aunque la programación oficial aún se hace esperar en muchas ciudades, estas son algunas de las actividades culturales que ya han sido propuestas y de las que podremos disfrutar en diferentes puntos de nuestra geografía:

– El Museo del Prado de Madrid se sumará a las actividades de celebración con una conferencia, un concierto y visitas guiadas a la sala de lectura de la Biblioteca los días 26 y 27 de abril.

– Una de las actividades más importantes del día de Sant Jordi en Barcelona es el tradicional Pregón de Lectura que tiene lugar cada año en el ayuntamiento de la ciudad. Este 2019, el acto correrá a cargo de uno de los escritores más relevantes en lengua portuguesa, Mia Couto (Beira, Mozambique, 1955). Por cierto, que el consistorio ha organizado un concurso cuyo ganador contará con dos entradas para asistir, entre otros premios.

– La Red de Bibliotecas Municipales de Vitoria-Gasteiz celebrará el Día Internacional del Libro con la actividad «Cita a ciegas con un libro», por la que se prestarán libros envueltos para que los lectores puedan elegir uno, llevárselo a casa, desenvolverlo y leer una sorpresa inesperada.

– Los clubes de lectura de la biblioteca municipal de Guadalajara harán una lectura pública sobre un lugar literario imaginario como Macondo, Gotham, Liliput, Camelot, Oz, Barataria, El País de las Maravillas, etcétera.

– En Zaragoza, tendrá lugar una lectura pública de El Quijote el día 26 de 18:00 a 20:00 horas en la plaza de la Biblioteca Pública Inocencio Ruiz Lasala.

– El 23 de abril es la excusa perfecta para que la Feria del Libro de Sevilla 2019 dé su pistoletazo de salida. Este año, inaugurará el evento la escritora Elvira Lindo. El país invitado será Portugal.

– En Palencia, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago ha preparado cuatro jornadas muy especiales con motivo del Día del Libro 2019. El Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago-Biblioteca Jacobea de Carrión de los Condes, en el Real Monasterio de San Zoilo, se llevarán a cabo distintas actividades relacionadas con el mundo del arte y las letras palentinas.

– En Oviedo, la red de bibliotecas públicas municipales ha organizado varios actos conmemorativos, entre ellos la ruta literaria Una ciudad bajo la lluvia, con Victoria R. Gil.

– Santander celebra también esos días su Feria del Libro, este año bajo el lema Mujeres y libros con intención de hacer visible el trabajo de las mujeres en el sector literario.

Este es tan solo un puñado de ejemplos de lo que nos depara el Día Internacional del Libro 2019. En fin, que si usted no disfruta de esta jornada, será porque no quiera.

Los libros llenan las plazas y calles

Como es habitual, el 23 de abril, las calles y plazas de miles de ciudades y municipios serán tomados por pequeños puestos. En ellos, las librerías venderán los clásicos de siempre y sus últimas novedades, mientras que las editoriales invitarán a reputados escritores para la tradicional firma de libros.

Un consejo: acuda a esta cita en su localidad, todos los años resulta interesante y evocadora. Compre un libro, regálelo, charle con editores, ilustradores, periodistas y autores, fomente la pasión por la escritura y/o la lectura entre sus allegados, empápese de cultura.

Un día para los libros LGTB

La literatura especializada reclama también un lugar en el calendario para reivindicarse y poner de manifiesto su importancia dentro del panorama cultural.

Es el caso de la literatura lesbiana, gay, bisexual y transgénero, que celebrará este próximo sábado 6 de abril el II Día del Libro LGTB en la madrileña plaza de Chueca.

La cita tendrá lugar entre las 12:00 y las 20:00 horas con la participación de autores como Lucía Etxebarría, Màxim Huerta, Gema Nieto, Darío Gael, Clara Morales, Sara Levesque, Marina Míguez, Beatriz Sevilla, Adrián Peñalver, Juanma Samusenko o Elena Flores entre muchos otros. Todos ellos firmarán y pondrán a la venta algunos de sus ejemplares.

El acto ha sido organizado por la Librería Berkana y la Liga Artístico-Cultural Anti-Homofobia (LACAH).

La Noche de los Libros en Madrid

El 26 de abril, viernes, se celebra en Madrid un evento que, como correctores profesionales de textos, no queremos dejar de recomendarle: la Noche de los Libros.

Se trata de un acontecimiento muy especial, de carácter anual y consagrado a la literatura, que pone de manifiesto esa relación tan íntima que guarda la ciudad de Madrid con el mundo de la novela.

Librerías, bibliotecas, instituciones culturales y otros espacios de la ciudad programan actividades con los libros y sus autores como únicos protagonistas.

La Noche de los Libros nos recuerda que Madrid ha sido escenario de algunas de las novelas más importantes de la historia.

Un Madrid de novela

¿Cuántos escritores se han inspirado en la ciudad de Madrid para situar la trama de sus novelas? Un corrector de libros podría darle la respuesta, aunque indeterminada: muchísimos.

Quienes nos dedicamos a corregir novelas estamos muy acostumbrados a leer tramas y aventuras que discurren por las calles de la capital.

Los libros que hablan de Madrid son numerosos, como también los grandes escritores que han encontrado en el corazón de esta gran urbe un hogar.

Escenarios madrileños que forman parte de nuestra historia literaria

Algunas de las novelas más importantes de la literatura española permanecen tan ligadas a Madrid que es imposible disociar la ciudad de la obra.

Resulta complicado, por ejemplo, transitar por el madrileño Barrio de las Letras y no recordar Luces de bohemia, de Ramón María del Valle-Inclán. Como lo es visitar la Residencia de Estudiantes sin visualizar la portada de La colina de los chopos, de Juan Ramón Jiménez, o pasear por Carabanchel (Alto) sin que nos venga a la mente Manolito Gafotas, de Elvira Lindo.

El Buscón, de Francisco de Quevedo; Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós; La colmena, de Camilo José Cela; Visión del ahogado, de Juan José Millás; Atlas de geografía humana, de Almudena Grandes, o Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarría, son solo algunos de los títulos que nos trasladan a la ciudad para presentarnos una radiografía del Madrid de la época.

¿Ha leído usted Muerte en la tarde, de Ernest Heminway? Entonces se acordará del párrafo en que describía la ciudad de Madrid como la «más española de todas, la más agradable para vivir, la de la gente más simpática, y, un mes con otro, la de mejor clima del mundo». Seguir los pasos del conocido periodista es dejarse caer por la Cervecería Alemana de la plaza de Santa Ana o por Las Ventas.

Una ciudad de grandes escritores

Desde Miguel de Cervantes y Lope de Vega, cuya Casa Museo se encuentra en el popular Barrio de las Letras, a Miguel de Unamuno o Mariano José de Larra. Grandes escritores han encontrado en Madrid, a lo largo de la historia, una ciudad en la que vivir y buscar inspiración.

En Madrid vivió, amó y escribió el poeta Pablo Neruda, también Rafael Alberti, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego o Mario Benedetti. Pero el listado de autores a los que Madrid ha dado cobijo es tan extenso… Zorrilla, Ramón Gómez de la Serna, Góngora, Tirso de Molina, Leandro Fernández de Moratín, Larra, Ortega y Gasset… Todos ellos fueron seducidos por un Madrid vibrante que, hoy, no ha perdido ni un ápice de ese magnetismo literario.

Escuchar un libro, una moda que gana terreno

El mundo literario, que conocemos muy bien los correctores de estilo, no ha escapado a las consecuencias de esa revolución tecnológica que vivimos desde que internet entró en nuestros teléfonos móviles, revolución que no ha hecho más que empezar.

El impacto (positivo para muchos; negativo para pocos) es ineludible, como lo son el cambio radical en los hábitos de consumo y la aparición de nuevos modelos de negocio ligados a esa transformación. El surgimiento y apogeo de los audiolibros es un buen ejemplo de esta nueva realidad, aún cambiante.

Llegaron y conquistaron: audiolibros para todos los públicos

Se dieron a conocer como alternativa para aquellos invidentes o personas con visibilidad reducida que amaban la literatura, sin duda, una herramienta magnífica que acercaba la cultura a quienes encontraban serias dificultades en ejercer el placer de la lectura.

Sin embargo, hoy en día, los audiolibros conquistan a un público generalista gracias, en parte, a la decidida apuesta y promoción de plataformas como Storytel Audiolibros, un proyecto empresarial tecnológico que nos ofrece miles de títulos en streaming en el móvil para ser reproducidos en cualquier momento y parte del mundo. La idea ha seducido ya a millones de lectores, ¿o deberíamos decir «a millones de oyentes»?

Si lo pensamos bien, la aparición en España de los audiolibros, que en EE. UU. aglutinan a toda una legión de lectores pasivos desde los años 30, era cuestión de tiempo. Desde que los expertos comenzasen a acuñar el término multitask, o multitarea, el número de aplicaciones tecnológicas diseñadas para salvaguardar esta filosofía ha crecido.

El hábito de la lectura no se ha escapado a esta nueva moda. Leer mientras cocinamos, mientras pedaleamos camino al trabajo, mientras vemos la televisión…, ¡qué gran ventaja! Sin mencionar que el ejemplar de nuestro libro favorito nos habrá costado mucho menos y que lo podremos «leer» en tiempo récord (50 páginas por hora, más o menos).

Sin embargo, para quienes hemos probado este método, correctores de texto y estilo profesionales muy acostumbrados a la lectura, los audiolibros presentan ciertos inconvenientes.

Los grandes contras de los audiolibros

Alcanzar un nivel idóneo de comprensión lectora es fundamental en el buen desarrollo cognitivo y social de un menor. La destreza lingüística que le permite interpretar el significado de un texto escrito será proporcional a su destreza para desenvolverse en el entorno y respecto a sus semejantes. Leer y comprender lo que se está leyendo es vital. Como lo es la capacidad de reflexionar y meditar sobre la idea plasmada en un texto escrito. Así que, ¿en qué medida puede comprometer esta función un audiolibro?

Escuchar una novela mientras cocinamos unos macarrones…, demasiadas distracciones, ¿no creen? Estaríamos poniendo trabas a nuestra frágil capacidad de concentración, aportando demasiado ruido a la escena.

Nuestra experiencia es que, a través de un audiolibro, no somos capaces de profundizar en la obra, sobre todo cuando hablamos de novelas; de entender todo su significado, de reflexionar sobre las disyuntivas que nos plantea, de hacer las pausas necesarias para retener la información o de volver cinco líneas más arriba para corroborar nuestras sospechas… Nos quedamos en lo superficial, en una especie de resumen.

Por eso, ávidos lectores e incipientes escritores, sin querer por nuestra parte rebajar las claras ventajas que ofrecen los audiolibros (ahorro y optimización de tiempo, energía y dinero en pro de la cultura), les instamos a que no abandonen la lectura tradicional, aquella que se disfruta de forma pausada, que nos empuja a viajar, a soñar, y que nos desconecta, al menos durante unos minutos, de una cotidianeidad excesivamente conectada. Si aun así, queridos escritores, se rinden a las bondades del nuevo paradigma tecnológico, recuerden: escriban ustedes una novela para ser leída o escuchada, no lo olviden, en cualquier caso, ha de ser revisada por correctores profesionales, las incoherencias gramaticales y de estilo también se perciben con el oído.

Cuando los políticos regalan libros

Quién regala un determinado libro lo hace con la esperanza de que a su próximo lector le guste tanto como le gustó a él. Así que no solo regala un objeto material con el que entretenerse, regala una agradable experiencia sentimental que perdurará para siempre en la memoria del obsequiado. Regalar un libro es compartir, al menos, en la mayoría de los casos, porque existen excepciones.

Hay veces que quienes regalan un libro lo hacen con la intención de lanzar un mensaje, más o menos velado e incluso incómodo, de remover una conciencia, de lanzar una advertencia o de forzar una respuesta. En estos casos, se acude al libro como símbolo, gesto o como forma de materializar una idea o convicción.

El mayor ejemplo de los últimos tiempos lo tenemos en el popular episodio acaecido en 2009 entre el presidente venezolano de entonces y su homólogo en EE. UU. Cuando Chávez regaló Las venas abiertas de América Latina a Barack Obama, no estaba pensando en que este último pasase un buen rato, sino en escenificar ante la prensa internacional el acercamiento entre ambos países y la reanudación de las relaciones diplomáticas.

El hecho tuvo lugar durante la V Cumbre de las Américas, que se celebró en Trinidad y Tobago, y obtuvo una repercusión mundial. Chávez no regalaba un libro, lanzaba un mensaje que para muchos era una invitación a la amistad y al diálogo y que, para otros, significó un toque de atención o, cuando menos, un recordatorio a Obama del pasado imperial de su país contra América Latina, y todo ello en un momento crucial para la recuperación de las relaciones entre ambos países. En el libro, Chávez escribió: Para Obama, con afecto. Por cierto, el ejemplar en cuestión estaba en castellano.

Hay que recordar que Las venas abiertas de América Latina, un clásico con mayúsculas del escritor Eduardo Galeano, publicado en 1971, fue prohibido por todas las dictaduras militares de América Latina y se ha convertido en el ensayo de cabecera de la izquierda latinoamericana.

Existen otros ejemplos similares a este, pero ninguno obtuvo tal repercusión en los medios de comunicación y en la opinión pública. De hecho, el libro escaló hasta los primeros puestos de la lista de los más vendidos del gigante Amazon en esa época. Se trata de una consecuencia directa, la de que un libro se convierta en el más vendido cuando algún gobernante desvela que es su título favorito, muy común también en Europa e incluso en España; al fin y al cabo, todo el mundo quiere saber qué leen sus mandatarios, pues un libro dice mucho sobre la personalidad de quien lo lee. Sean cuales sean sus intenciones, regale un libro, es un estupendo obsequio que elogia a quien lo entrega y quien lo recibe. Y si no sabe por qué título decantarse, visite nuestra galería de publicaciones: le sorprenderá.

Feminismo en la literatura: obras que hablan del empoderamiento de la mujer

Hay quien habla ya de 2018 como el año del empoderamiento femenino. El año en que millones de mujeres alzaron la voz contra el patriarcado y la exclusión.

Y es que, lejos de las etiquetas, no hay duda de que el 2018 que ya dejamos atrás será recordado por el salto cualitativo que ha supuesto en la lucha por la igualdad y en la visibilización de la violencia hacia las mujeres en todo el mundo.

Sin embargo, muchas otras voces han precedido esta lucha que no cesa y que el pasado año vivía un momento álgido; prueba de ello, son algunas de las obras literarias, atrevidas y maravillosas, que en el pasado reivindicaron la figura de la mujer, sus derechos y aspiraciones.

Dejamos aquí algunos buenos ejemplos de feminismo y literatura, más allá de novelas clásicas como Orgullo y prejuicio (1813), de Jane Austen; Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë; Madame Bovary (1856), de Gustave Flaubert; Mujercitas (1868), de Louisa May Alcott; Anna Karénina (1877), de León Tolstói; La señora Dalloway (1925), de Virginia Woolf, o Nada (1945), de Carmen Laforet.

  • El cuaderno dorado (1962), de Doris Lessing. Quizás a su autora no le habría hecho ninguna gracia formar parte de esta lista, pues expresó en más de una ocasión su disconformidad con la etiqueta «feminista» en relación con su gran obra; no era su intención escribir un libro feminista, aseguró varias veces. Sin embargo, es inevitable mencionarla. El texto de Lessing, Nobel de Literatura, es un alegato antibelicista en la Inglaterra de la Guerra Fría, pero también lo es de la mujer, del sexo y de su lucha por la igualdad.
  • Monólogos de la vagina (1996), de Eve Ensler. Llevada al teatro en incontables ocasiones, esta obra, cumbre del feminismo en los años 90, puso en el centro de todas las miradas temas poco comunes por aquella época, como la masturbación femenina o la violencia de género. Ensler escribió este libro después de hablar con más de 200 mujeres sobre sexo, relaciones amorosas y violencia doméstica.
  • Persépolis (2000-2003), de Marjane Satrapi. Ingeniosa, mordaz, apasionante… Esta novela gráfica y autobiográfica, que fue llevada al cine en 2007, narra cómo la revolución iraní de 1979 acabó con las libertades de miles de mujeres. Una obra maestra que presenta, a través del cómic, la crudeza de un episodio oscuro de la historia iraní. La obra fue galardonada en múltiples ocasiones, y no es para menos.
  • Yo soy Malala (2013), de Malala Yousafzai y Christina Lamb. La cara de una de sus autoras ocupa la portada del libro y no es casualidad. Yousafzai fue conocida a nivel internacional en 2012, cuando contaba con tan solo 16 años, tras sufrir un atentado terrorista en Pakistán: un talibán le disparó en la cabeza, cuando viajaba en autobús, por defender el derecho a la educación de las niñas de su comunidad. Coraje, convicción, perseverancia y emoción son los sentimientos a los que acude incesantemente esta obra reveladora.
  • Teoría King Kong (2018), de Virginie Despentes. Acabamos el listado con una obra reciente que, sin embargo, se ha convertido en uno de los grandes libros de referencia del feminismo y de la teoría de género. Prostitución, violación, pornografía… son algunos de los temas recurrentes en un ensayo, contado en primera persona, que trata de derribar mitos y tabúes sobre el feminismo y el patriarcado. Sórdida y directa son algunos de los calificativos que mejor encajan con esta obra.

«Nos van a dar las uvas» y otras expresiones muy españolas

El castellanohablante recurre con asiduidad a frases hechas, muchas de las cuales tienen su origen en hechos históricos, aunque lo desconozcamos. De hecho, estas expresiones representan un verdadero quebradero de cabeza para aquellos extranjeros que visitan nuestro país o se instalan en él, pues desconocen su significado o la forma adecuada de emplearlas según el contexto debido a la carga cultural y social que atesoran.

Un corrector profesional de textos no solo debería poder explicar qué significa exactamente «marear la perdiz» o «armarse la Marimorena», sino que ha de asesorar a escritores, noveles o profesionales sobre su uso adecuado y pertinente; al fin y al cabo, este tipo de frases forman parte de nuestro acervo.

Ya saben que, como expertos en redacción y corrección de textos, nos gusta contribuir al esclarecimiento de todas aquellas sombras que pueda encontrar el usuario en nuestro lenguaje. Por esa razón, hemos escogido cinco de las muchas expresiones populares españolas con el fin de difundir su origen y significado.

A buenas horas, mangas verdes: Esta frase, a la que recurrimos cuando la ayuda solicitada se presta demasiado tarde, nace de la impuntualidad manifiesta del ejército formado a mediados del siglo XV por los Reyes Católicos para prestar auxilio ante cualquier tipo de emergencia. El uniforme que vestían sus miembros tenía las mangas de color verde.

– Estar en Babia: Significa «estar distraído y como ajeno a aquello de que se trata», según la Real Academia Española, y hace referencia a la comarca leonesa de Babia, donde realeza y clases pudientes veraneaban en la Edad Media, ajenas, durante unos días, a los problemas de la Corte de León.

– Estar a palo seco: Utilizada por los marineros para referirse a la navegación con las velas recogidas ante condiciones climatológicas adversas; hoy la empleamos cuando tomamos un alimento o bebida sin acompañamiento e incluso cuando abordamos una tarea sin ayuda.

– Verse el plumero: El origen de esta expresión, que empleamos al conocer las intenciones ocultas de una persona, se remonta a los momentos posteriores a la ratificación de la Constitución de Cádiz, la Pepa, en 1812, cuando se constituyó la Milicia Nacional, defensora de las ideas progresistas. Sus miembros vestían un gorro con un penacho de plumas.

– Quien se fue a Sevilla perdió su silla. Según el Instituto Cervantes, durante el reinado de Enrique IV (1454-1474), se concedió el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino del arzobispo de Sevilla Alonso de Fonseca. Dicho sobrino pidió a su tío que ocupara él el arzobispado de Santiago, que andaba un poco revuelto, de forma provisional. Cuando Alonso de Fonseca, una vez pacificada Santiago de Compostela, quiso volver a Sevilla, comprobó que su sobrino se negaba a abandonar Sevilla. De ahí que empleemos esta expresión para referirnos a los privilegios perdidos tras el abandono momentáneo de un lugar o de una responsabilidad laboral.

Por cierto, la frase hecha «nos van a dar las uvas», a la que recurrimos cuando nos quejamos por la lentitud de un servicio o cuando queremos meter prisa a alguien, tiene su origen en Navidad, pero no es la única expresión relacionada con esta fruta. «Estar a por uvas», es decir, estar despistado, es otra de las frases que pueden oírse a menudo en depende qué lugar de habla castellana.

Si desean indagar más sobre el origen de nuestras expresiones más populares, existen varias publicaciones muy interesantes sobre la materia, una de ellas es La ocasión la pintan calva: 300 historias de dichos y expresiones (VV. AA., 2016), aunque también pueden recurrir al divertido vídeo protagonizado por el actor Antonio Banderas en el que traducía al inglés literal expresiones españolas y que sobrepasó el millón de reproducciones en Facebook el pasado mes de abril.

Homonimia

Existen palabras que, a pesar de ser iguales en su forma escrita, tienen un significado distinto dependiendo de si se usan en masculino o en femenino. Son casos de homonimia.

Por ejemplo:

El cura (sacerdote) / La cura (del verbo curar).

El editorial (artículo que aparece en los periódicos sin que aparezca el autor) / La editorial (empresa editora de libros).

La capital (Dicho de una población: principal y cabeza de un Estado, provincia o distrito) / El capital (hacienda, caudal, patrimonio).

El frente (Extensión o línea de territorio continuo en que se enfrentan los ejércitos…) / La frente (parte superior de la cara).

¿Conoces más casos así?

Muchos autores a lo largo de la historia han sabido jugar con estas cualidades de las palabras y han dejado textos para el recuerdo.

Como explica la Wikipedia, Quevedo fue un ejemplo: «Salió de la cárcel con tanta honra, que le acompañaron doscientos cardenales; salvo que a ninguno llamaban eminencia».