A simple vista, el verano puede parecernos un periodo ideal para poner el punto final a nuestra obra literaria: más tiempo para nosotros, un ambiente relajado, más horas de luz natural…

Sin embargo, la época estival se convierte en un arma de doble filo cuando las fuerzas comienzan a flaquear y no vemos la hora de acabar nuestro libro: el calor arrecia, los niños no tienen clase, la tentación de pasar el día tumbado frente al mar o en la piscina, esa terraza de verano que nos llama persuasivamente al atardecer…

Desde Corrector Oportet, no queremos que desaproveche la oportunidad de finalizar su novela estas vacaciones, sobre todo porque eso significaría que un corrector podría tenerla a punto en otoño y usted lanzarla al mercado en Navidad. Por eso, vamos a brindarle algunos consejos para que pueda escribir en verano sin sucumbir a la tentación de dejarlo.

1. Evite distracciones virtuales. Esa casa en el pueblo a la que nunca suele ir, un alojamiento rural en medio de las montañas… Se trata de alejarse de todo lo que le invite al ocio y a la distracción para aumentar el poder de concentración, incluido internet, donde el tiempo vuela sin darnos cuenta. Para evitar esto último, nada mejor que emplear aplicaciones tecnológicas como la de Freedom, diseñada para vetarnos el acceso a esas webs o redes sociales que tanto nos gusta visitar y que no nos ayudan a optimizar las horas de escritura.

2. Si no puede huir de su ciudad ni de los constantes mensajes de sus familiares o amigos proponiéndole estupendos planes, apague el móvil y frecuente las bibliotecas públicas. En estos lugares siempre encontrará una sala dedicada al estudio o al trabajo donde decenas de personas se afanan en exprimir al máximo las horas disponibles y el poder de concentrarse. Esta circunstancia le ayudará sobremanera, no solo porque evitará distracciones de todo tipo, sino porque se verá tremendamente arropado y comprendido. Ya se sabe, mal de muchos…

3. Propóngase una meta realista y cuantificable. Por ejemplo, redactar 800 palabras al día, un capítulo a la semana o una página por jornada, lo que usted crea conveniente; la cuestión es que elija una cifra que le permita trabajar sin estrés pero de forma muy productiva. Y sumamente importante: márquese metas, pero también incentivos. Es decir, si un día consigue rebasar la marca porque se encuentra inspirado, dese un homenaje o, al día siguiente, dedique menos horas a escribir y disfrute de un poco de ocio. Y en el caso contrario, si un día no llega al objetivo, no se flagele —como hemos dicho, el verano no es la mejor época del año para concentrase en la escritura de una novela—. Eso sí, a la hora de marcarse una fecha aproximada de finalización, cuente con que tendrá bastantes días improductivos, así no sentirá que falta a su planteamiento inicial.

4. Escribir, escribir y solo escribir. No aproveche este verano para aprender a hacer surf, hacer limpieza en el desván o ver un ciclo de cine clásico. Si se ha propuesto acabar su novela, ese ha de ser el objetivo y la única tarea a la que se encomiende. Aproveche las mañanas si son su fuerte, madrugue un poco y establezca una hora límite de trabajo. Si cumple el objetivo de ese día, se sentirá tan bien que disfrutará de la tarde mucho más.

¿Está a punto de acabar su novela? Ánimo, aproveche el verano y cuando ponga el punto final, llámenos, estaremos encantados de corregir su trabajo.